El instinto de pastoreo

LA LLAMADA

Es invierno, hay niebla y llueve suave y lentamente. Huele a tierra meda, a hierba mojadaEn el silencio, una regata

@Perosniff, sniffffsnifffff?¡¿y este olor tan excitante?!!! ¡¿es posible que?...Huummm!!! ya lo creo que sí esahora oigo una esquilay otray ahora más¿ha dicho beee” ??? (¡¡¡demasiadas emociones!!!) allá voooyyyy!!!!@

Fiiiiiuuuuuiii!!!!                           ¡ Chico” !                              ¡¡¡Ven!!!...¡¡¡ven aquí!!!....¡¡ Chicooooo” !!!...¡Chico!,                                          ¡¡¡Noooo!!! Chicooooo” !!!   ¡Pero   ¿qué  le pasa  a  este perro?!!! ¡¡¡Nunca se había  comportado de esta  manera!!! ¡NO LO ENTIENDOOOO!!



¿Conoces el mundo del perro de pastor? ¿Qué les mueve a estos maravillosos animales? ¿Cómo llegamos a utilizarlos? ¿Cuál es la actualidad del perro de pastor?

Todos hemos leído en alguna ocasión que el Hombre, en sus comienzos, recurrió al animal que hoy conocemos como perro para que le ayudara en la caza, guarda y ,algo después, acarreo de su ganado (primero se trataba de animales semi­salvajes,                                                                               luego domésticos). Más adelante, esta última labor de acarreo se fue perfeccionando hasta lograr  una  cierta  especialización  en  contr ol  y  conducción  de  los  r ebaños  que conocemos como función de pastorear.

Así, tras un larguísimo recorrido junto a nosotros a lo largo de la Historia, cuyas páginas pasamos rápidamente,  si echamos un vistazo a las diferentes zonas del Planeta, encontramos una notable variedad de tipos y razas de perros de pastor, así como de sistemas de utilización de este tipo de perros.

Esto responde a una realidad. Lógicamente, cada una de esas razas fue definida para  cubr ir  las  necesidades  de  aquellos  ganaderos  que  vivían  y  desarrollaban  su actividad en un entorno natural concreto (climatología y paisaje), con un tipo de ganado también adaptado a ese medio natural, y determinado en mayor o menor medida por la actividad humana (paisaje humanizado). Así pues, fue la funcionalidad el criterio principal en la selección de ejemplaresy, en nuestra opinión, también debería serlo actualmente.

Pues bien, hoy en día, el perro de pastor, pese” a la Tecnología, que también va llegando al ámbito rural profesional, sigue siendo una her r amienta (en sentido real de  la  palabra  pero  sin olvidar  en ningún caso  que es un ser  vivo)  fundamental e impr escindible  en  cualquier  actividad  ganadera  pues  el manejo  de  los  animales  es constante: desde un corral doméstico, a una mediana o gran explotación en extensivo pasando por actividades ligadas total o parcialmente a la estabulación (ordeño, tratamientos veterinarios, parideras) así como en cualquier otra en la que se tenga que movilizar los animales de la explotación o granja.

Sin embargo, si pudiésemos mirar por un agujerito a una gran parte de las explotaciones ganaderas  de nuestro entorno, nos sorprenderíamos.

En  algunos  casos,  nos  sorprendería  su  car encia  (en muchos lugares,  4  o  5 personas sustituyen la labor de uno o dos perros de pastor¡rememorando la época de los zagales!); en otros, nos sorprendería la incor r ecta utilización de una reconocida (pero  a la vez, por imposible que parezca, muy poco valorada) e inestimable ayuda como la que nos brinda un perro de pastor bien enseñado.

¿Pero…por qué? ¿Qué falla? En realidad, sucede que no es tan sencillo como puede parecernos en un principio. Pero, por otra parte, también es cierto que las cosas se pueden hacer bastante mejor que lo que se hacen.
No importa la raza, vamos a hablar de perros, de perros de pastor.

Un perro  de pastor es, para empezar, un ser vivo  y, en concreto, un perro. Cuando hablábamos de herramienta” lo hacíamos porque en realidad lo es, una valiosa herramienta a veces guardada en el cajón y otras veces muy mal empleada.
Pues bien, por una parte, como perro, tiene unas necesidades vit ales y unas
limit aciones como individ uo que debemos esforzarnos en conocer y asumir (¿es que alguien de nosotros no las tiene…?)
Si atendemos a esas necesidades vitales (alimentación, higiene interna y externa,…) y le proporcionamos unas condiciones de vida adecuadas, tendremos un
per r o sano y equilibr ado en su relación con nosotros y en su comportamiento general, tanto en el trabajo como fuera de él.

Si nos esforzamos en ello habremos recorrido una parte importante, muy importante, en su desarrollo como perro de pastor. Muchas veces, esta parte tan evidente para muchos de nosotros, es la que se pasa por alto y desde ahí empiezan los problemas.

Por otro lado hay que tener en cuenta la genética, dentro de una raza que se pueda adaptar a nuestras necesidades, considerar una nea de trabajo e infor mar nos a tr avés de un pr ofesional de todo ello. La genética es la que aporta en la medida que sea el INSTINTO, que es la mater ia pr ima impr escindible sobre la que trabajar.
Si atendemos a las r azas,   las hay ya consolidadas funcionalmente hablando
tras una larga y metódica selección (Border Collie, Kelpie,…) y otras (dentro de ellas las autóctonas de nuestro territorio, como son el Euskal Artzain Txakurra, Gos dAtura Català,       Carea Leonés, Can de Palleiro, etc…) que, según nuestra opinión, necesitan urgentemente reconducir su selección. Tampoco debemos pasar por alto los perros de pastor que, si bien no se incluyen en ningún grupo de razas por diferentes razones, desarrollan una útil labor junto a sus conductores, ambos protagonistas de una de las estampas más usuales a lo largo de nuestra geograa.
Sea la raza que sea, hay que pensar que casi todo está inventado (no jugar con
la cría de perros para ahorrarnos un dinero¡tratamos con seres vivos!) e, insistimos, informarse bien antes de hacernos con un ejemplar si somos realmente responsables.

Vale,  ya  nos  hemos  informado  y  nos  hemos  hecho  con  el  ejemplar  que queríamos.          También                      nos             hemos               informado     sobre     cómo     tenerlo     y    cómo tratarlo…Supuestamente,  tenemos  un  perro  con un buen instinto  de pastoreo  ¿Y ahora…qué?

Nadie nacemos apr endidos en todo. De la misma manera que nosotros vamos a la Escuela  y después nos vamos especializando hasta llegar  a desarrollar una actividad que nos llena más o menos con la que nos ganamos la vida,  de alguna manera, salvando

las distancias, también el perro de pastor debe ir puliendo ese instinto para que llegue a trabajar como a nosotros nos interesa (dentro de sus limitaciones y de las nuestras).



MATERIA PRIMA : EL INSTINTO

El instinto es como un imán que liga a nuestro perro de pastor al ganado. El instinto es innato a ese individuo, no se puede inculcar…aunque sí puede inhibirse e inutilizarse...ambos hechos, por desgracia, más que habituales en el mundo ganadero.
Pero ese deseable instinto no se muestra intico en todas las razas de perros. Así,  en  razas  como  el  Bor der  Collie  o  el  K elpie  Austr aliano,  se  ha  fijado  un inigualable instinto de contr ol sobre el rebaño que se observa en el gesto innato de rodearlo así como en la conocida y relativa mirada hipnótica .
La selección en otras razas, en cambio, ha fijado su poder en gestos como el ladr ido, los movimientos r ápidos y la tendencia a mor der par a dominar el ganado (entre ellas, prácticamente todas las razas autóctonas de nuestro territorio).
Sin duda, según el tipo de trabajo y las condiciones en que este se desarrolle, son
más deseables unas razas de perros de pastor que otras.



ALGUNOS ASPECTOS DEL TRABAJO DEL PERRO DE PASTOR

Al iniciar a un perro de pastor en su trabajo hay que ponerle las condiciones que hagan primero aflor ar y después desar r ollar ese supuesto instinto. Que no lo muestre no quiere decir que no lo tenga, hay que darle un tiempo. Por supuesto, también puede suceder que no lo tenga, pero este juicio lo debería hacer siempre un profesional especializado en el tema para evitar decisiones equivocadas e injustas donde siempre es el pobre animal quien se lleva la peor parte.
Por otra parte, uno de los mayores errores que, siempre según nuestra opinión, se
repiten en el mundo del pastoreo es la sobrevaloración e inadecuada aplicación de la obediencia.
Cuando iniciamos (siempre) y cuando seguimos avanzando en la preparación de un perro de pastor (en muchos casos) es el instinto quien debería prevalecer sobre la
obediencia, y no al revés. Si aplicamos la obediencia de la forma en que se suele hacer, le restamos iniciativa a nuestro compañero, capacidad imprescindible en este trabajo.
Para encauzar y avanzar en la enseñanza de un perro de pastor, sea de la raza que sea, (aunquees curioso, creo que es al revés, los que debemos aprender de ellos somos nosotrosy luego hacernos entender en lo que queremos) y sacar el máximo partido existen sistemas de tr abajo que funcionan ya durante cadas y que también los profesionales especializados en ello nos pueden transmitir y ayudar a desarrollar.
Con todo ello e invir tiendo una par te de nuestr o tiempo, lograremos entender y disfrutar  con        ese encantador  perro  de pastor  que,  se llame Chico”,  Beltza o
Amic, lo único que hacía al inicio de este artículo era atender a la llamada que le hacía  la  Naturaleza,  su  hermosa  naturaleza  de  perro  de  pastor.                                               Quizás ahora lo entiendas. Sigue lloviendo lentamente.



Escuela Canina Yeleen
Especialistas en Perros de Pastor
Desde el respeto a los animales